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Sigmund Freud, Lo siniestro, E.T.A: Hoffmann, El hombre de la arena.
Acerca de
Pocas obras suscitan atención más allá de su disciplina particular, Lo siniestro de Freud es una de ellas. Lo siniestro, concepto
fundamental del psicoanálisis, inspirado y nacido de la narración de Hoffmann, El hombre de la arena, Der Sandmann, publicado en 1817,
en sus Cuentos nocturnos, revelando lo más sublime del romanticismo negro. A estas alturas, no es uno sin el otro. Estas dos obras
conjugadas son, a su vez, exponentes del mejor espíritu del romanticismo alemán. Lo siniestro aporta tanto una dimensión clínica como
teórica en el avance del psicoanálisis, como práctica de lo unheimlich, aterrador, lo no develado del sujeto, lo más familiar que se vuelve
ajeno y que ofrece también el soporte simbólico a un fenómeno que atraviesa el romanticismo como movimiento y como estética.
Lo inconsciente freudiano en el trabajo del análisis, hacer consciente lo inconsciente en el develamiento o alumbramiento de una verdad
decisiva para la vida humana, debe mucho a la cosmovisión del romanticismo, de Goethe en adelante, y ya está presente en el
Tratamiento del alma – Tratamiento psíquico, de Freud en 1890, y en la primera tópica freudiana y primera formulación del aparato
psíquico. Lo inconsciente, del que también tenemos una formulación metapsicológica en los escritos técnicos del año 1915, sin abandonar
esta noción de trauma ni la noción -también metapsicológica- de la energía libre o desligada en el aparato psíquico, devenida de las
primeras aportaciones del Proyecto para Neurólogos -y todavía señalada allí en relación con el sistema neuronal-.
Tiene, incluso hoy, una plena actualidad clínica en la transferencia psicoanalítica que interroga la posición respecto de la escena parental.
Es un punto de inflexión -escrito en 1919- que permite entender la segunda tópica freudiana -propuesta en 1923- y asimismo una
herramienta en la lógica del discurso y en la teoría del significante, que aporta la obra de Lacan con su proposición de sujeto dividido.
Lo siniestro, como concepto y como aportación al método psicoanalítico, supone tanto la dimensión metapsicológica como una
herramienta clínica en el diagnóstico de las neurosis.
fundamental del psicoanálisis, inspirado y nacido de la narración de Hoffmann, El hombre de la arena, Der Sandmann, publicado en 1817,
en sus Cuentos nocturnos, revelando lo más sublime del romanticismo negro. A estas alturas, no es uno sin el otro. Estas dos obras
conjugadas son, a su vez, exponentes del mejor espíritu del romanticismo alemán. Lo siniestro aporta tanto una dimensión clínica como
teórica en el avance del psicoanálisis, como práctica de lo unheimlich, aterrador, lo no develado del sujeto, lo más familiar que se vuelve
ajeno y que ofrece también el soporte simbólico a un fenómeno que atraviesa el romanticismo como movimiento y como estética.
Lo inconsciente freudiano en el trabajo del análisis, hacer consciente lo inconsciente en el develamiento o alumbramiento de una verdad
decisiva para la vida humana, debe mucho a la cosmovisión del romanticismo, de Goethe en adelante, y ya está presente en el
Tratamiento del alma – Tratamiento psíquico, de Freud en 1890, y en la primera tópica freudiana y primera formulación del aparato
psíquico. Lo inconsciente, del que también tenemos una formulación metapsicológica en los escritos técnicos del año 1915, sin abandonar
esta noción de trauma ni la noción -también metapsicológica- de la energía libre o desligada en el aparato psíquico, devenida de las
primeras aportaciones del Proyecto para Neurólogos -y todavía señalada allí en relación con el sistema neuronal-.
Tiene, incluso hoy, una plena actualidad clínica en la transferencia psicoanalítica que interroga la posición respecto de la escena parental.
Es un punto de inflexión -escrito en 1919- que permite entender la segunda tópica freudiana -propuesta en 1923- y asimismo una
herramienta en la lógica del discurso y en la teoría del significante, que aporta la obra de Lacan con su proposición de sujeto dividido.
Lo siniestro, como concepto y como aportación al método psicoanalítico, supone tanto la dimensión metapsicológica como una
herramienta clínica en el diagnóstico de las neurosis.